Seis jóvenes vivieron una experiencia de encuentro, oración y discernimiento, durante tres días, al participar en la jornada de cierre anual de la Pastoral Vocacional.
Durante todo el año la Pastoral Vocacional, encabezada por el padre René Gaete, organiza jornadas de acompañamiento, reflexión y discernimiento en las que participan jóvenes de la diócesis que tienen inquietudes con respecto al “querer de Dios” en su vida. Buscan su vocación, ya sea como consagrados, consagradas o laicos comprometidos.
La jornada de cierre de este ciclo anual se vivió de maneral presencial durante tres días (18 a 20 de noviembre) en el Centro Mariápolis de Cunaco y en ésta participaron seis jóvenes. De ellos, cuatro han decidido postural al seminario y vivir una experiencia ahí.
De acuerdo con lo indicado por el padre René Gaete la idea fue “animar a los aspirantes al seminario a que se visualicen como quienes van a renovar la Iglesia”. Ello se hizo poniendo a Jesús eucarístico al centro, por lo que el encuentro estuvo marcado por la adoración. Señala que se hizo hincapié en que, haciendo una analogía con el celular, el Sagrario debe ser el cargador de nuestra vida.
Cuenta el encargado de la pastoral vocacional que se tomó como texto bíblico inspirador el de Filipenses (2:10-11): “Para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese públicamente que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre”. En ese sentido, se les llamó a poner siempre al centro a Jesús, invocando su nombre y doblando las rodillas delante de él.
Ese mismo llamado a la adoración, a poner a Cristo en el centro de su vida y a estar disponibles les hizo el obispo de Rancagua, monseñor Guillermo Vera, quien se reunió con los jóvenes dando pie para un diálogo fraterno. Además, durante el retiro fueron visitados por los presbíteros Héctor Pulgar, Robinson Piña y Juvenal Galaz, y algunas las religiosas, lo que les permitió conocer la riqueza de la vida diocesana.
Con respecto al perfil de los jóvenes que participaron es esta jornada de cierre del año, el padre René señala que en su mayoría son estudiantes de distintos puntos de la diócesis, que practican deporte, se reúnen con amigos, aman a sus familias, es decir, son como cualquier otro joven, pero su particularidad es que han querido escuchar el llamado que les hace Jesús.
Orar por las vocaciones
Con respecto a el trabajo de la Pastoral Vocacional, el obispo diocesano señaló que “hay que dar gracias a Dios, porque el Señor llama y hay jóvenes varones y damas que quieren responder y van sintiendo ese llamado de seguirlo, ya sea en el sacerdocio o en la vida religiosa”.
Monseñor Guillermo Vera invita “a las familias y a los cristianos en general a que oremos insistentemente para que la voz de Dios sea escuchada, porque el Señor siempre está llamando e invitando, lo importante es que podamos responderle en los distintos llamados que Él hace”.
Destacó que “las vocaciones surgen en las familias, por lo tanto, hay que decir a las familias católicas que también las promuevan. Sería bonito que los papás y abuelos dijeran “seríamos felices de que alguno de ustedes recibiera el llamado del Señor”, que lo digan de corazón y que lo escuchen sus hijos y nietos. Y si alguno acepta el llamado, que sienta el cariño y cercanía de la familia, que los acompaña en esa decisión de seguir a Jesucristo”, precisó monseñor Vera.
Con relación a los cuatro jóvenes varones que están viendo una experiencia en el seminario, el obispo señaló que “ellos han tenido todo un proceso de preparación: han sido acompañados por sacerdotes que les van animando, conversando con ellos, entregando lecturas, teniendo retiros y jornadas para que valoren lo que es el llamado a ser sacerdotes. Ahora ya han dado este paso, que es estar en este momento en el seminario, participando de un internado, donde van conociendo la vida ahí, donde los formadores van conversando con ellos, y así van discerniendo junto para ver si tienen lo necesario para seguir los estudios y la formación”
Por último, insta a todos a que “acompañemos con alegría y en oración a estos cuatro jóvenes. Dios quiera que puedan quedar en el seminario para seguir formándose y se puedan unir a los otros dos seminaristas que tiene la diócesis, ya así saber que en nuestra Iglesia el Señor sigue llamando para que al Pueblo de Dios no le falten los pastores que necesita”.