La libertad religiosa y el camino de la fraternidad

Miércoles 26 de Enero del 2022
“¿Cómo puede ser que actualmente muchas minorías religiosas sufran discriminaciones o persecuciones? ¿Cómo permitimos en esta sociedad tan civilizada que haya personas que sean perseguidas simplemente por profesar públicamente su fe?” Con estas preguntas, el Papa Francisco comenzó su video con la intención de oración para enero de este año.

Para algunos, estas preguntas del Papa podrían parecer extemporáneas. Sin embargo, se refieren a una situación totalmente actual. Hoy, en pleno siglo XXI, el 67% de la población mundial vive en países con graves violaciones a la libertad religiosa, según datos del Informe de la Libertad Religiosa en el Mundo 2021, elaborado por la Fundación Pontificia Ayuda a la Iglesia que Sufre (ACN).
Este estudio también destaca que el laicismo y la intolerancia agresiva hacia el hecho religioso se está extendiendo de forma alarmante en diferentes países occidentales. Las agresiones a personas, a símbolos religiosos y a templos, están alcanzando un nivel preocupante. 
El respeto a la libertad religiosa - que implica el derecho a creer y a no creer, a expresar la fe pública o privadamente y de manera individual o colectiva - es el mejor barómetro para determinar si una sociedad respeta los derechos humanos fundamentales. Cuando defendemos el derecho a la libertad religiosa garantizamos otras libertades, como la de conciencia, educación, expresión, pensamiento, asociación, etc. 
El derecho a la libertad religiosa es un elemento imprescindible en una sociedad democrática, inclusiva y plural. Juega un papel único, ya que expresa en plenitud lo propiamente humano: abarca la identidad de una persona y el sentido con que ella orienta su vida personal y social conforme a sus propias convicciones; manifiesta la transcendencia de la persona y la absoluta inviolabilidad de su dignidad.
Es por eso que, tal como nos recuerda el Papa en su video, la libertad religiosa está ligada al concepto de fraternidad, porque para comenzar a transitar los caminos de fraternidad, es imperativo no solamente respetar al otro, sino genuinamente valorarlo en su diferencia y reconocer en él a un verdadero hermano. “O somos hermanos o perdemos todos”, nos dice el Papa.

Magdalena Lira Valdés
Directora Nacional ACN Chile