
CORAZÓN SOLIDARIO
San Alberto Hurtado SJ, como Jesuíta bebió de la misma fuente espiritual que el recordado Papa Francisco, que antes de su partida a la Casa del Padre nos dejó su cuarta encíclica: "Dilexis Nos " (Nos Amó), abordando el tema del amor humano y divino del Corazón de Jesucristo.
Al recordar a nuestro primer santo chileno, que escribía: el Corazón de Cristo, "es el único que continúa siendo luz para los ojos, apoyo para los pies sin fuerza y encanto para el sediento corazón humano", coincidiendo con lo que enseña el Papa Francisco, en un diálogo de "corazón a corazón" somos capaces de relacionarnos de un modo sano y feliz para construir en este mundo el Reino de amor y justicia.
"Nuestro corazón unido al de Cristo es capaz de este milagro social" y que podemos llamar SOLIDARIDAD.
El Padre Hurtado, con su obra optó por los pobres, los niños y jóvenes, la cultura evangelizando desde la raíces a la sociedad; el "Hogar de Cristo", habla hoy día "que la misión del cristiano es ser testigo de la esperanza invencible", para lo cual es necesario comenzar por el corazón.
En Larmahue (parroquia de Pichidegua), queda como recuerdo el refugio al cual traía el P. Hurtado a los niños del Mapocho que compartían con los chiquillos campesinos: un adulto mayor del lugar hacía memoria de la forma como todos eran apreciados y celebrados: “nos sentíamos felices, tomados en cuenta jugando a la pelota y comiendo las golosinas que el Padre traía y ...nos hacía catecismo". Con "los patroncitos" por el corazón llegaba a la cabeza.
Son tantos los testimonios de nuestro Santo "profeta de la justicia" que llaman a "tejer lazos de amor fraterno” y a reconocer la dignidad de cada ser humano a partir del Corazón de Cristo para darle corazón a un mundo que tanto lo necesita.
Pbro. José Miguel Ortiz B