
El Año Jubilar continúa inspirando a las comunidades de la Diócesis de Rancagua a vivir momentos de intensa oración y encuentro con Dios. El domingo 10 de agosto, la Parroquia Nuestra Señora del Rosario de Guacarhue, encabezada por su párroco y vicario general, Padre José Vergara, realizó una peregrinación al Santuario de San Andrés en Ciruelos, Pichilemu.
Participaron alrededor de 200 fieles, quienes se prepararon con encuentros de oración y una vigilia penitencial, recibiendo el sacramento de la confesión antes de la celebración central. “Fue un encuentro maravilloso, muy fraterno y de gran profundidad espiritual. La comunidad de Ciruelos nos acogió con mucha generosidad, incluso con un desayuno preparado por el Padre Claudio y su equipo”, relató el Padre Vergara.
La jornada incluyó un momento de oración matutino, confesiones y la Santa Misa a las 11:00 horas, seguida de un tiempo recreativo en la tarde. Los peregrinos regresaron a Guacarhue alrededor de las 21:00 horas. El párroco adelantó que, en noviembre, durante el Mes de María, se realizará otra peregrinación, esta vez al Santuario de San Judas Tadeo de Malloa.
Precisamente, este santuario fue el destino de otra peregrinación jubilar: 50 fieles de la Parroquia Santa Gemita de Rancagua, guiados por su párroco, el Padre Ángel Gabriel Fuentes, quienes atravesaron la Puerta Santa y cumplieron con los requisitos jubilares para obtener la indulgencia plenaria.
Fueron recibidos por la comunidad local, liderada por el Padre Luis Piña, y compartieron un fraternal encuentro, recibiendo además el certificado y la cruz conmemorativa del centenario diocesano.
Estas peregrinaciones, marcadas por la alegría, la fraternidad y la devoción, reflejan el espíritu del Jubileo: un tiempo de gracia para renovar la fe, experimentar la misericordia de Dios y fortalecer los lazos comunitarios en toda la Iglesia diocesana.