
Con profunda devoción, la Iglesia de Rancagua celebró este 7 de octubre la fiesta de Nuestra Señora del Rosario, una solemnidad que recuerda el poder de la oración del Santo Rosario y la intercesión de la Virgen María en la historia de la cristiandad. La fecha conmemora la batalla de Lepanto (1571), cuando la Santa Liga obtuvo una inesperada victoria sobre el Imperio Otomano, atribuida a la oración ferviente de los fieles y al rezo del Rosario.
Siglos después, ese mismo espíritu de fe se mantiene vivo en las comunidades de la región de O’Higgins, donde parroquias de Pichidegua, Litueche, Pumanque, Guacarhue y Rosario celebraron con entusiasmo a su patrona. Las calles se llenaron de procesiones, cantos y oraciones, expresando el amor del pueblo hacia la Virgen que guía, protege y acompaña a la Iglesia.
Visita de Nuncio
En esta jornada de fiesta, el obispo diocesano, monseñor Guillermo Vera, participó en diversas celebraciones, animando a los fieles a mantener viva la tradición del rezo del Rosario como camino de conversión y esperanza.
La celebración también tuvo un carácter especial en la Parroquia de Litueche, donde los fieles recibieron la visita del nuncio apostólico en Chile, monseñor Kurian Mathew Vayalunkal, quien compartió un mensaje de cercanía y bendición para toda la diócesis.
Así, entre plegarias, cantos y comunión fraterna, la Diócesis de Rancagua rindió homenaje a Nuestra Señora del Rosario, reafirmando su compromiso de vivir bajo su maternal protección y de seguir su ejemplo de fe y servicio a Cristo.