
La comunidad de Paredones se prepara para celebrar la tradicional Fiesta de la Espiga, una jornada que une la fe cristiana y la identidad campesina en torno al agradecimiento a Dios por los frutos de la tierra y por el trabajo de quienes la cultivan.
El Padre Manuel Lizana, capellán de las parroquias de Paredones, Nuestra Señora de las Nieves y San Pedro de Alcántara, explicó que esta festividad “es una celebración religiosa en la cual agradecemos a Dios por las cosechas. Se bendicen los campos y se invita a toda la comunidad a traer sus ramitos de espiga para ser bendecidos”.
La espiga, símbolo del pan y del alimento cotidiano, nos recuerda —dijo el sacerdote— que “todo lo que recibimos es don del Señor”. Por eso, este domingo 19 de octubre, durante la Santa Misa de las 11:00 horas en la Parroquia Nuestra Señora de las Nieves, los fieles podrán presentar sus ramos de espigas como signo de gratitud, fe y esperanza, pidiendo la bendición divina sobre los campos, las familias y las mesas del pueblo.
Se pintó la parroquia de Paredones
Y una noticia que ha llenado de alegría a la comunidad, y también a toda la diócesis, es que l templo parroquial ha comenzado a ser pintado y restaurado, recuperando su color original rojo y blanco. “Fue una obra de providencia —relató el Padre Lizana—, porque Dios puso en nuestro camino a personas generosas. Un vecino, Felipe Morales, donó toda la pintura y la Municipalidad de Paredones aportó con los trabajadores”.
Con emoción, el párroco concluyó: “Nuestro templo es el corazón del pueblo. Verlo renovado y lleno de vida es un signo de la gracia de Dios que sigue obrando entre nosotros”.
La comunidad de Paredones vivirá así una doble celebración: dar gracias por los frutos de la tierra y renovar la casa del Señor.