Actualidad Diocesana

“Venid y vamos todos, con flores a María”: la Diócesis de Rancagua lanza microprogramas para vivir el Mes de María

Viernes 07 de Noviembre del 2025
Desde el 8 de noviembre hasta la solemnidad de la Inmaculada Concepción, el pueblo católico de O’Higgins celebrará a la Virgen con oración y esperanza. El Obispado de Rancagua acompañará cada jornada con contenidos diarios que buscan fortalecer la devoción mariana en toda la diócesis.

“Venid y vamos todos, con flores a María”. Con esta tradicional frase mariana, la Iglesia en Chile dio inicio al Mes de María, una de las expresiones de fe más profundas y entrañables para el pueblo católico. Desde el sábado 8 de noviembre, y hasta el 8 de diciembre, día de la Inmaculada Concepción, los templos, capillas y hogares de la Diócesis de Rancagua se unen en oración para honrar a la Virgen María, madre y protectora de todos los creyentes.

Durante estas semanas, las comunidades de la región de O’Higgins preparan altares, cantos y oraciones que reflejan el cariño y la gratitud hacia quien dijo “sí” a Dios con plena confianza. Este tiempo mariano es también una oportunidad para renovar la fe y fortalecer los lazos espirituales entre familias, parroquias y movimientos.

Para acompañar este camino de oración, el Departamento de Comunicaciones del Obispado de Rancagua ha preparado una iniciativa especial para acompañar la oración: una serie de microprogramas diarios que serán difundidos a través de YouTube, Spotify, Instagram y Facebook. Cada episodio busca inspirar y guiar la reflexión de los fieles, recordando el amor maternal de María y su presencia constante en la vida del pueblo de Dio

“Queremos que el Mes de María sea vivido con intensidad y esperanza en cada hogar, en cada comunidad. La Virgen siempre nos lleva a su Hijo y nos enseña a confiar”, expresó Monseñor Guillermo Vera, obispo de Rancagua, al invitar a todos a participar activamente de esta devoción.

Con fe, canto y oración, la Iglesia diocesana abre su corazón a la Virgen, confiando en su intercesión por la región y el país. En cada flor ofrecida, en cada Ave María pronunciado, renace la alegría de sabernos hijos amados de Dios bajo el manto protector de María.