
La Parroquia Madre de la Divina Providencia, en Rancagua, celebró el 12 de noviembre su fiesta patronal. Para el padre Jorge Esteban Carvajal Brito, fue un momento muy especial, ya que se trató de su primera fiesta como párroco.
“Fue una celebración llena de alegría, con comunidades maduras y comprometidas. Gracias a Dios, han sabido mantener viva la espiritualidad guaneliana, que es parte de nuestra identidad”, comentó el sacerdote, agradecido por el trabajo pastoral de los fieles.
La preparación comenzó el lunes 10 de noviembre con un triduo dedicado a reflexionar sobre San Luis Guanella y la Virgen de la Divina Providencia, patrona de la congregación. “Queremos rescatar devociones propias, como el Rosario de la Divina Providencia, y fortalecer el carisma que nos une como comunidad”, explicó el padre Carvajal.
La fiesta culminó con una Santa Misa solemne que reunió a las cinco comunidades parroquiales —cuatro capillas y la sede—, seguida de un compartir lleno de gratitud y esperanza. “Fue hermoso ver a todos participar con tanto entusiasmo; me sentí muy bendecido”, expresó el párroco.
De cara al cierre del año, la comunidad se prepara para un diciembre lleno de vida: una Lectio Divina, la representación del pesebre viviente con los niños de catequesis y diversas acciones de solidaridad navideña, como la entrega de cajas de Navidad.
“Queremos que cada actividad sea un encuentro con el Señor y con los demás”, dijo el padre Carvajal, recordando que, bajo la mirada de la Madre de la Divina Providencia, la comunidad continúa creciendo en fe, servicio y esperanza.