
El 8 de abril la Conferencia Episcopal de Chile dio a conocer un documento llamado “Principios y valores de la enseñanza social de la Iglesia”, en el que recoge las principales enseñanzas del magisterio de la Iglesia católica en materia social, con la finalidad de ofrecer ante las elecciones de mayo de 2021, elementos de discernimiento, tanto a quienes buscan representar al pueblo chileno en la elaboración de una nueva constitución, como a los ciudadanos que les elegirán y a todas las personas de buena voluntad.
Lo que se pretende es ofrecer a través de su enseñanza social “el tesoro de sabiduría y de humanidad que ha recibido de Jesucristo, y lo ofrece a creyentes y no creyentes con la convicción de que estas enseñanzas iluminan las problemáticas sociales con la luz de Dios”.
Los obispos de chile, que firman el documento, esperan que estas páginas sean un aporte al necesario diálogo constituyente en la búsqueda del bien común.
Doctrina Social de la Iglesia
El documento recoge las principales enseñanzas de lo que se conoce como Doctrina Social de la Iglesia. Es decir, las enseñanzas del magisterio de la Iglesia en materia social, especialmente contenidas en las encíclicas sociales: documentos pontificios que tratan la cuestión social, desde León XIII y su famosa Rerum Novarum, pasando por todos los papas del s. XX y llegando a Fratelli Tutti del papa Francisco en 2020. A este cuerpo doctrinal se han de sumar otras intervenciones del magisterio a nivel local. Además, merece una mención especial el Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, documento elaborado por el Pontificio Consejo Justicia y Paz en 2004.
La organización de este material está sistematizada en principios y valores. Los principios son máximas de la vida social que sirven como criterio de discernimiento o parámetro de referencia para la interpretación y valoración de los fenómenos sociales. Los valores son bienes de la vida social que, por una parte, señalan aquello que es necesario custodiar con límites que protejan los ámbitos de vulnerabilidad y, por otra, orientan el discernimiento social mostrando el ideal hacia el que se debe tender. El texto ofrece, además, una amplia referencia bibliográfica para una profundización en las distintas materias de la doctrina social.
Reflexionar antes de votar
MAURICIO GUZMÁN: “Siempre es y será valioso escuchar la voz de nuestros pastores”
El profesor de educación religiosa católica y participante del Consejo de laicos, Mauricio Guzmán Rebolledo accedió a la petición de Revista Rumbos de comentar este documento.
Lo primero que valora Mauricio Guzmán es que la Conferencia Episcopal de Chile, a través de este escrito, “quiere ofrecer valiosos elementos de discernimiento para los Constituyentes como también para los votantes, en base a las sólidas enseñanzas del Magisterio de la Iglesia, específicamente en su vigente Doctrina Social”. Y en ese contexto destaca que “está sistematizado en principios y valores, entendiendo que los principios son máximas de la vida social, en tanto que los valores son bienes de vida social”.
De acuerdo con el análisis que realiza Mauricio Guzmán, “el documento aborda, quizá en un análisis más genérico, los principios de la Doctrina Social de la Iglesia: La dignidad de la persona, el bien común, la solidaridad y la subsidiaridad, agregando también el destino universal de los bienes, la opción preferencial por los pobres, la participación y el diálogo. Todos estos tópicos, fundamentados en citas de diversos documentos magisteriales, los aborda, a mi parecer, como ya dije, de una forma algo genérica y con un lenguaje muy propio de una Conferencia Episcopal, pero que requeriría de un lenguaje un poco más común y entendible para los ciudadanos y ciudadanas “de a pie” de nuestro país que, en definitiva, serán quienes irán a las urnas a emitir su opinión y que hoy están en busca de una orientación clara y entendible que les dé luces a los hora de un discernimiento ante el escenario constituyente”.
Advierte en ese sentido que “lo riesgoso de esta primera parte puede ser que, dado el rico lenguaje que usa, podría provocar un distanciamiento ante la realidad social, por lo que, creo, queda en una buena intensión pero que corre el riesgo de no llegar a la gente y quedarse en un documento más que no lograría provocar o inquietar a los votantes ni a los constituyentes, lo que, originalmente, es su objetivo”.
En la segunda parte, referida a los valores, Mauricio Guzmán indica que se descubre un relato más pastoral, entendible y cercano. No obstante, extraña más amplitud al abordar el tema de la familia y una dedicación más extensa en la reflexión a temas tan contingentes como los pueblos originarios, los migrantes y la propia pandemia.
Mauricio Guzmán concluye que: “como católico me alegra y me anima ver el esfuerzo de la Conferencia Episcopal por pronunciarse, manifestarse ante tan trascendente acontecimiento para nuestra nación, siempre es y será valioso escuchar la voz de nuestros pastores que nos orientan, como también siempre será valioso poder dar nuestra opinión como laicos, con el afán de sentirnos cercanos y más pueblo de Dios que aporta en la construcción de un mundo y un país mejor”.
PEDRO PABLO MIRANDA: “Hay que mirar de muy buena fe este planteamiento”
Pedro Pablo Miranda, abogado laico y presidente del Consejo Diocesano de Prevención comenta sobre el documento elaborado por los Obispos chilenos. “Me parece que la entrega de este documento es sumamente legítima en este contexto en que se encuentra nuestro país, asociado al proceso constituyente, que se ha iniciado con la convocatoria a elecciones de los convencionales constituyentes”. Por ello considera que “hay que mirar de muy buena fe este planteamiento que está haciendo la Iglesia. Es una propuesta objetiva y resumida de lo que constituye el Magisterio de la Doctrina Social de la Iglesia”, señala.
Pedro Pablo Miranda asevera que “la Iglesia no puede renunciar a su función esencial de anunciar, como católico considero que es la tarea que la Iglesia debe realizar a la luz de los signos de los tiempos en medio de nuestros días. Y desde el magisterio de la Doctrina Social de la Iglesia hay una importante enseñanza que transmitir y resguardar de cara a la convivencia cívica”, indica.
Explica también que hay una necesidad de análisis y reflexión por parte de los creyentes sobre las opciones que se están barajando. “Creo que más allá de la influencia directa que pueda tener en las decisiones que cada uno de los ciudadanos va a adoptar en las próximas elecciones, es importante que los católicos sintamos que acá hay una enseñanza sobre la cual tenemos que reflexionar y discernir a la luz de los acontecimientos que vamos a vivir en los próximos años como país”, precisa.
Añade que “la Iglesia tiene una verdad que nos ha sido transmitida por parte de Jesucristo, a través de los apóstoles, y se manifiesta en este magisterio lo que la iglesia propone como luz para los tiempos actuales en términos de la enseñanza social.
Con respecto a los cambios que ha vivido el país en los últimos años, considera que es importante que los católicos - con lo que compendio de la Doctrina Social presenta- “velemos por considerar qué es el bien común en una sociedad que es cada vez más plural y, dentro de esa pluralidad, ver cómo la Iglesia puede ir trasmitiendo su propio testimonio, a través de sus actores, y ayudar a la búsqueda del bien común en la sociedad”.
A su juicio, en ese bien común, la dimensión de la dignidad del ser humano es un tema fundamental que hay que ponderar de cara a las decisiones tan trascendentales que vamos a tener que tomar como país en los próximos meses.
RAMÓN GALAZ NAVARRO: “La Iglesia debería estar en forma permanente entregando su parecer en asuntos de principios y valores”
Ramón Galaz Navarro, laico y presidente de la comisión Justicia y Paz de la diócesis ha catalogado este documento como indispensable, pues a su juicio, “lo que está en juego en esta elección y en las próximas no es tanto un modelo económico o político, sino que la forma de entender al ser humano y a la sociedad. Por supuesto que de esas convicciones se derivan principios morales extraordinariamente importantes para la convivencia social, el respeto a los valores democráticos, el control de la violencia y la legitimidad de las instituciones. Por lo tanto, si la Conferencia Episcopal de Chile pasara por alto –como lo ha estado haciendo en muchas materias en los últimos años- su obligación grave de orientar la conciencia de los católicos y de iluminar a los que no lo son, estaría perseverando en la abdicación de un mandato expreso del Señor. (Conf. Mt 10, 27; Lc 12, 3)”, señala.
En ese mismo aspecto enfatiza “que la Iglesia debería estar en forma permanente entregando su parecer en asuntos de principios y valores, ya sea a través de documentos que se refieran a su aplicación en relación con la contingencia, como asimismo a las materias que son inmutables por ser propios de la naturaleza humana”.
Ramón Galaz se refiere también a la necesidad de que un documento como éste, que es claro, inteligente, éticamente consecuente y con sentido trascendente, debe ir acompañado de un esfuerzo de difusión similar en las demás instancias en las que la Iglesia podría mostrar su doctrina, como son las homilías, entrevistas, debates y, sobre todo, en los colegios de Iglesia. En ese último punto se detiene para puntualizar que “si los programas oficiales no contemplan Educación Cívica, esos colegios debieron darle de todas maneras espacio a la reflexión acerca del hombre en sociedad, a la luz de la fe”.
En su análisis destaca que se trata de un documento excepcionalmente claro en sus contenidos, pero su tono es estricta y rigurosamente expositivo. Explica que no se ve en él “ninguna exhortación a los fieles en el sentido de que en las elecciones que vienen va a haber opciones que representan el bien moral y otras que no; que habrá que elegir entre posturas que son éticamente irreprochables y otras incompatibles con la doctrina católica”.
Concluye señalando que “me alegra muchísimo que se haya dado a conocer este documento. Estábamos bastante carentes de orientaciones, sin perjuicio de los abundantes textos existentes sobre doctrina social”. Lamenta eso sí que no se apele con más fuerza a que los votantes conozcan las posturas morales de los candidatos, pues muchas de las no son compatibles con el Evangelio.