Nuestros sueños, dolores y esperanzas

Viernes 01 de Julio del 2022
- “Aquí está contenido lo que ustedes expresaron, lo que ustedes dijeron que les gusta de la Iglesia, lo que les alegra de ser cristianos, lo que les decepciona de la Iglesia, y el cómo creen que debemos seguir y proyectarnos hacia el futuro”, dijo el obispo de Rancagua, Monseñor Guillermo Vera, al recibir el informe del proceso de escucha vivido en la diócesis. - El trabajo se centra ahora en que las parroquias den a conocer a sus fieles los resultados de este proceso.
La comisión diocesana sinodal entregó al obispo de Rancagua, Guillermo Vera, el informe final del proceso de escucha vivido en la diócesis. Este hito tuvo lugar el 13 de junio, durante la Fiesta de san Antonio de Padua en Chépica.
El padre Juvenal Galaz, Vicario Pastoral y coordinador de la comisión diocesana sinodal indicó que, desde octubre del año pasado, cuando inició la fase diocesana del sínodo, se realizó un trabajo por conocer y escuchar a todo el Pueblo de Dios que camina por la diócesis y que el fruto de ello es lo que se entregó a nuestro pastor. 
Por su parte, el obispo de Rancagua agradeció la labor del padre Juvenal Galaz, de su equipo, y de todos los que dieron su parecer en las distintas instancias de este proceso, “aquí está contenido lo que ustedes expresaron, lo que ustedes dijeron que les gusta de la Iglesia, lo que les alegra de ser cristianos, lo que les decepciona de la Iglesia, y el cómo creen que debemos seguir y proyectarnos hacia el futuro”, señaló.
Luego, monseñor Vera y el padre Juvenal Galaz procedieron a firmar el informe que contiene la síntesis del proceso de escucha que se ha hecho, ya sea a través de la consulta realizada en todas las parroquias de la diócesis (19 de marzo) como de las asambleas que se efectuaron. 
Posteriormente, este informe fue enviado a la comisión nacional, donde se analizará junto al de las otras diócesis del país, para que sea un aporte para el Sínodo de los obispos de 2023.
En tanto, el trabajo a nivel diocesano se centrará en que las parroquias den a conocer a sus fieles el contenido de este documento, que contiene de manera sucinta, las alegrías, dolores y esperanzas de quienes forman la Iglesia de Rancagua y muestra los caminos de acción que se han propuesto para la renovación eclesial.
El Padre Juvenal indica que se ha propuesto que en todas las comunidades parroquiales se entregue un folleto, que se ha elaborado con esta información, el 16 de julio, en la Solemnidad de Nuestra Señora del Carmen, Reina y Madre de Chile. 
 
 
Camino recorrido
El obispo diocesano, monseñor Guillermo Vera, nombró como responsable de conducir el proceso de escucha del Sínodo en la Diócesis de Rancagua al padre Juvenal Galaz, quien conformó una Comisión Diocesana compuesta por laicos y consagrados (7 personas). Algunos de los hitos del camino recorrido desde octubre de 2021 hasta hoy son:
a) Misa de inicio de la etapa diocesana: domingo 17 de octubre en la Parroquia San Antonio de Padua, Chépica.
b) El martes 9 de noviembre, se realizó un encuentro virtual (Zoom) en el que cerca de 90 personas, entre sacerdotes, religiosos y religiosas, diáconos y agentes pastorales. En éste se explicó el proceso de discernimiento en el que se encuentra la Iglesia chilena y cómo se va articulando con este trabajo sinodal, que ha encargado el Papa Francisco.
c) En la segunda quincena del mes de noviembre se entregaron fichas de reflexión y profundización del documento del proceso de discernimiento, instando a las comunidades a trabajar en ellas y subir sus aportes a un formulario (Google form). Estas guías han tenido una baja respuesta en la plataforma habilitada, sólo 11 comunidades han respondido. Pero se sigue incentivando este trabajo de cara a la Asamblea Eclesial Nacional.
d) El 27 de enero de 2022, 60 personas (párrocos, encargados sinodales parroquiales y comunicadores parroquiales) se conectaron a la reunión no presencial (vía Zoom) que se realizó para seguir con la labor de coordinación y animación de trabajo sinodal diocesano. 
e) Consulta diocesana: Una de las acciones que se planificó para llegar a más cantidad de personas fue la implementación de un “Buzón sinodal”, cuya idea fue extender la posibilidad de participar en este proceso de escucha a todas las personas que acudieran a misa. Así, durante las misas del fin de semana del 19 y 20 de marzo, los feligreses pudieron dar respuesta a cuatro interrogantes. Se entregaron 200 copias de las preguntas por parroquia (si requería más las podía imprimir) y cada comunidad tenía que elaborar su buzón y buscar la mejor forma de hacer la consulta. 
Las preguntas fueron: ¿Cuándo me siento Iglesia ?, ¿Qué me sostiene o me da esperanza?, ¿Qué me duele de la Iglesia? y ¿Qué sueño para la Iglesia?
Resultado: Se recogieron 6425 respuestas de 55 parroquias de la diócesis (sobre un total de 67). Estas respuestas fueron sintetizadas por los mismos equipos de cada parroquia y las respuestas enviadas a la comisión diocesana, a través de un formulario virtual. Luego se hizo una síntesis de esas respuestas y se convocó a dos asambleas diocesanas: el primer encuentro fue el 23 de abril en Santa Cruz, para los decanatos de Cardenal Caro y San Fernando- Chimbarongo, a donde asistieron 150 personas; el segundo encuentro fue sábado 30 de abril en el Liceo San José de Requínoa, hasta el lugar llegaron 260 personas, de los decanatos de Santa Rosa, Rancagua, Purísima y Santos Apóstoles. Cabe destacar que 4 comunidades parroquiales no participaron ni en la consulta ni en las asambleas.
f) El 28 de mayo, luego de sintetizar el trabajo realizado y redactar un preinforme diocesano se realizó a una Asamblea de Consenso, a la que fueron convocadas 50 personas en virtud de su cargo y de la función que ha cumplido en este proceso.
g) El 13 de junio, durante la celebración de la Fiesta Patronal de la P. San Antonio de Padua de Chépica, el obispo diocesano Guillermo Vera recibió el informe final de este proceso de escucha.
 
 
 
 
¿Qué dijo el pueblo de Dios que peregrina por la diócesis?
- Entregamos una síntesis de las respuestas sobre los que soñamos, lo que nos sostiene como hijos de Dios, lo que nos ha dolido y lo que nos da esperanza.
 
De acuerdo a las respuestas analizadas, lo que nos da esperanza está marcado principalmente por la fe, la comunidad cristiana, el amor a Dios, a Jesús y a la Virgen, los sacramentos (en especial la Eucaristía), y la oración. De igual modo, se valora la familia, los hijos, la comprensión entre las personas y del prójimo en general.
Los dolores están centrados en las situaciones de abusos (incluyendo el abuso de poder y de conciencia), la autoprotección ante esas situaciones, además de la falta de compromiso, de transparencia, de confianza, de acogida, de empatía, de falta de amor al prójimo, de trabajo evangelizador y de coherencia con el Evangelio. Igualmente se mencionan el clericalismo, el actuar del clero, el hermetismo, el secretismo y “existe la percepción de divisiones y conflictos internos” (síntesis del Decanato de Santa Rosa). Se describe como un dolor “la burocracia en la entrega de sacramentos porque priman los intereses económicos más que los feligreses” (síntesis de Decanato Cardenal Caro) Igualmente influyen negativamente “la desmotivación o falta de entusiasmo de algunos pastores al ejercer su ministerio y la deserción de algunos sacerdotes que desmotiva a los fieles todo lo cual influye e impide la llegada de nuevas vocaciones” (síntesis del Decanato de Santa Rosa). En parte del laicado se observa una falta de compromiso y de unidad, así como también una fe muy débil.  
Los sueños que tenemos como diócesis van en la línea de ser una Iglesia más abierta, cercana, fraterna, tolerante, honesta, con valores, acogedora, caritativa y misionera; una Iglesia renovada en transparencia, solidaridad, confianza, unidad, humildad, espiritualidad, menos materialismo, formación y unidad entre el clero y los fieles. En consecuencia, soñamos con una Iglesia con una participación más activa y un mayor grado de compromiso, testimonial, creyente y esperanzadora. 
Que los consagrados den buen testimonio, tengan buenas actitudes, sean rectos y humildes y tengan una mejor formación, comprometidos con los cambios y que realmente representen a Jesús. Una Iglesia más atractiva para niños y jóvenes. No se pueden obviar algunas propuestas referidas a que los sacerdotes se puedan casar o que el celibato sea por elección (Decanato de Rancagua y Cardenal Caro), especialmente emitidas por jóvenes. 
 
Participación y misión
En la línea de los aspectos positivos y negativos reseñados anteriormente, uno de los sueños con mayor cantidad de menciones en el cuestionario aplicado en marzo del presente año está la posibilidad de crear instancias de participación para tener una Iglesia más viva, más empática, donde todos se sientan acogidos, incluidos. Igualmente, se valora el uso de las redes sociales y todos los medios comunicacionales.
Si lo anterior se proyecta a los sueños que tienen los fieles se destacan algunas respuestas: la importancia y necesidad de la formación, tanto del clero como de los laicos y la relevancia de los laicos en la Iglesia. 
Se expresa el deseo del desarrollo de un mayor trabajo misionero, mejorar la formación de todos y fortalecer la propia identidad del cristiano. También hay menciones a la relevancia de la catequesis; el fomento de la participación de los jóvenes; crear mayores lazos con la sociedad civil; fortalecer el compromiso social de los laicos; y crecer en adhesión a la Iglesia.
 
La sinodalidad como camino a seguir
De acuerdo con lo expresado por el informe “este proceso de consulta y escucha vivido por la diócesis nos inspira a buscar estrategias creativas para generar mayor participación y comunión. La sinodalidad se ve como un camino que hay que seguir trabajando. No como un proceso que concluye, sino que debe continuar, pues hay una disposición al cambio y a vivir una renovación eclesial”. 
Da cuenta también de las sombras que hubo en este proceso como: las parroquias que no participaron, la falta de información, el poco entusiasmo de algunos sacerdotes y la falta de una manifestación patente de interés por parte de los consultados (el silencio) en los temas sociopolíticos actuales del país. Tampoco se entrega una palabra específica con respecto al rol de la mujer en la Iglesia, sabiendo que su participación es mayoritaria en ella.
Entonces, conforme a lo escuchado y reflexionado hay estructuras que se deben fortalecer o modificar para poder dar respuesta a las necesidades que expresa el Pueblo de Dios que camina por la Diócesis de Rancagua y ese camino de renovación eclesial es el que se seguirá abordando. En ese contexto, el Vicario Pastoral, padre Juvenal Galaz, señala que el primer paso es que los fieles conozcan este diagnóstico y las propuestas para abordar los temas.