
Con alegría y mucha devoción, las distintas comunidades de la Diócesis de Rancagua celebraron la Solemnidad del Cuerpo y Sangre de Cristo, Corpus Christi, ya fuera con una procesión, un retiro espiritual, la santa misa o visitando a los enfermos. Cada parroquia buscó la forma de adorar la presencia del Señor.
Es así como el viernes 17 de junio, a las 18 horas, el Decanato de Rancagua organizó una procesión desde la parroquia San Francisco de Asís de Rancagua por la calle Estado hasta la Catedral. Una vez en el templo, el decano de Rancagua, padre Giacomo Valenza junto a los sacerdotes de las diferentes comunidades recibieron a los fieles para participar en una liturgia y en un momento de Adoración al Santísimo.
En su mensaje a la comunidad, el obispo de Rancagua, monseñor Guillermo Vera Soto señaló que “en esta solemnidad, la Iglesia nos invita a admirarnos con la presencia del Señor en medio nuestro, a través del sacramento de la Eucaristía, misterio de la fe que nos convoca cada día, cada domingo”.
Agregó que ésta es una oportunidad donde, como pueblo creyente, nos detenemos para adorar la presencia del Señor en medio nuestro y reconocer la bondad infinita que Él tuvo para quedarse y ser nuestro alimento. “Esta solemnidad es la fiesta del Emmanuel, de Dios con nosotros, de Dios que camina con nosotros y que nos espera en el altar y en el sagrario, donde el Señor está vivo. Alegrémonos y celebremos el Corpus Christi, al Señor que se entrega y que al recibirlo nosotros en comunión, aprendamos a hacer lo mismo, que nuestra vida tenga mucho de entrega y vida en abundancia”, aseveró.