El primer domingo del mes de octubre, se celebrará el Día del Migrante con una Acción de Gracias en la Catedral de Rancagua, informó la hermana Claudia Lazcano, asesora diocesana de la Pastoral de Migrantes. {Esta será una oportunidad para, en conjunto con los migrantes, “agradecer y reconocer el constante apoyo que hemos recibido de los fieles, de los voluntarios, de los colegios, de las parroquias que han hecho de esta temática un eje pastoral, de los medios de comunicación y de tantas otras instituciones que constantemente están ayudando y apoyando la gestión de la Pastoral para visibilizar la realidad de los migrantes en nuestra diócesis”, dijo.
La Pastoral de Migrantes fue creada el 2015 por el obispo emérito de Rancagua, monseñor Alejandro Goic. Posteriormente, recibió el apoyo de los administradores apostólicos Fernando Ramos Pérez, Juan Ignacio González; y actualmente de monseñor Guillermo Vera Soto. Ello, ha permitido que la Pastoral cada vez tome más fuerza en la diócesis.
LA AYUDA QUE SE MULTIPLICA
La asesora diocesana de la Pastoral de Migrantes explicó que los colegios, las parroquias, las voluntarias, generan muchos aportes materiales que se traducen en la entrega de abrigo de cama, canastas familiares de alimentos, pañales, recursos para apoyar arriendos para familias migrantes, pero también están muy presentes en actividades que se realizan en fechas especiales, como es Navidad, fiestas solidarias, entre otras.
Es así como la Ruta Solidaria del Colegio San Alberto de Machalí va a apoyar en la mantención del jardín de la Oficina del Migrante y con un desayuno fraterno para un grupo de familias. “Años anteriores la Escuela Agrícola de Graneros nos apoyó con estas tareas. Entonces son diferentes ayudas, que dependen del carisma de cada institución”, dice la hermana.
Otro ejemplo, es el personal del Servicio de Salud que está siempre atento para trabajar algunas acciones en este ámbito con los migrantes; también “trabajamos de forma muy unida con la Municipalidad de Rancagua; con la PDI que nos permite entregar información actualizada y oportuna a los migrantes”, señala.
Mención aparte hizo la religiosa en relación al convenio realizado con las hermanas del Buen Pastor que les permite ocupar sus dependencias en Rancagua: “esto ha sido muy importante porque nos permitió generar un espacio digno para la atención de los migrantes y siguiendo la figura del Buen Pastor es muy importante este apoyo que las hermanas nos han dado”.
“Nosotros –dijo la hermana- tenemos la consigna de que todo lo que recibimos si no está dentro del perfil de las personas que nosotros como Pastoral de Migrantes atendemos debe ser donado”.
En ese sentido, argumentó que durante pandemia las voluntarias y quienes apoyaron la labor de la Pastoral nunca pararon. “Generamos un permiso que nos permitió desplazarnos por diferentes comunas de la Región y poder entregar -durante los dos años de pandemia- ayuda a quienes la necesitaban, porque la gente no podía salir y no tenía trabajo. La mayoría de los extranjeros viven de temporada agrícola”.
Explicó que “toda la ayuda que movilizamos fue generada desde las parroquias, pero también del administrador apostólico, Juan Ignacio González, que gestionó junto con Caritas la campaña “Cinco panes y dos peces” y eso permitió entregar mucha ayuda y desplazarnos”.
Agregó que “el año pasado, ya con la casa del Buen Pastor, podíamos citar por grupos para entregarles la ayuda; y aquí el apoyo del obispo, monseñor Guillermo Vera Soto, fue importante, porque él nos consiguió un número importante de canastas familiares y llegamos oportunamente”.
OBJETIVOS PARA SEGUIR
El trabajo con los migrantes no para y siempre se van agregando nuevos objetivos y desafíos. Es así como la hermana Claudia Lazcano explicó que entre éstos está contar con un espacio con computadores que permite a los migrantes realizar sus trámites de regularización migratoria, desde las oficinas de la Pastoral. “Hoy, dijo, gracias a un convenio realizado por el Obispado de Rancagua con Movistar, logramos tener internet y las hermanas realizaron una inversión en el cambio de luminarias, y el Instituto Católico Chileno de Migración (INCAMI) donó computadores, todos estos aportes nos permitirán entregar una mejor orientación para que las personas puedan realizar su regularización migratoria in situ. Estos procesos de visas y auto denuncias son largos”.
Por otro lado, aseveró que “seguimos con el tema solidario y temas de orientación en el área de salud y educación que son importantes de entregar”.
Todo ello enfocado a visibilizar la situación de vulnerabilidad que se encuentran los extranjeros, como, por ejemplo, el tema de los arriendos. En ese sentido, la hermana contó que “este año ya hemos sacado cinco familias de las calles, generando -con la ayuda de las parroquias- el dinero para un arriendo, pero esto se realiza con el compromiso de la familia, que debe generar un porcentaje de ese monto, organizarse y luego seguir solos”.
Junto a ello, es relevante para la Pastoral trabajar en la integración, la cual debe darse de ambas partes, con aceptación de las normas culturales de este espacio común donde se vive.
En ese sentido, la hermana enfatizó que “la labor de la Pastoral es orientar, apoyar y entregar herramientas para recuperar fuerzas y la esperanza para integrarse. Nosotros no buscamos infantilizar a los migrantes, porque ellos son adultos responsables”.