Octubre ha sido un mes especial y relevante para la pastoral familiar diocesana, hemos querido incentivar en las comunidades parroquiales celebrar con todo entusiasmo y alegría a las familias, todos los tipos de familia independiente de su conformación, pero que mantienen su riqueza particular, en donde se desarrolla la vida de las personas, donde puede nacer y crecer la fe, donde el amor germina y se hace fecundo.
Muchas comunidades han escuchado nuestro mensaje de relevar y mostrar la riqueza de la experiencia de familia, primero que todo haciendo oración en cada celebración litúrgica con la oración de la familia, propuesta por el Santo Padre, Francisco.
También haciendo algunos signos especiales, como en la parroquia San Fernando Rey de San Fernando, que el primer domingo realiza la bendición de todas las familias que asisten a la celebración dominical, el tercer fin de semana se invita a familias de inmigrantes, para hacer una bendición especial por ellos y por las familias que quedaron en sus países de origen, a la espera de que ellos puedan tener un buen pasar y vuelvan algún día a su hogar primero.
Otro fin de semana se realiza la renovación de las promesas hechas en el matrimonio, se invita para ello a todos los matrimonios a renovar sus promesas, dejando así de manifiesto la importancia que ha tenido para cada uno ser esposos consagrados que han invitado al Señor a ser parte de su vida matrimonial, de cuan vital es confiar en el Señor, como se han dejado conducir por Él en cada momento como esposos y como padres.
El último fin de semana se ha dedicado a los adultos mayores, integrantes de las familias que muchas veces suelen ser olvidados por los más jóvenes y van siendo relegados a medida que van perdiendo habilidades, nuestro reconocimiento es a la vida y riqueza de lo que aún a pesar de la vejez, pueden y deben entregar a las nuevas generaciones, como dice Amoris Letitia “Una familia que no respeta y atiende a sus abuelos, que son su memoria viva, es una familia desintegrada; pero una familia que recuerda es una familia con porvenir (AL. 193)”.
Así en otras comunidades se han realizado otras experiencia y actos litúrgicos que nos recuerdan que la Familia sigue siendo la célula fundamental de la sociedad, el lugar preferencial para el desarrollo de la vida, el amor y la esperanza. “La alegría del amor que se vive en las familias es también el júbilo de la Iglesia” con ese espíritu es que debemos luchar cada día por fortalecer cada día el valor y la unión de la familia.
En Quinta de Tilcoco, la Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción ha ambientado durante este mes el altar con imágenes de la sagrada familia, que acompañan e inspiran al Pueblo de Dios, haciendo la oración por la familia e implementando diversas bendiciones especiales, a la Familia, a los niños, a los adulos mayores. También han organizado una lectio divina orientada hacia la familia, para compartir las sagradas escrituras y la vida familiar. Junto con ello la invitación permanente a rezar por todas las familias independiente de su forma o composición.
Del mismo modo, en la basílica de Santa Ana de Rengo el matrimonio compuesto por María Laura y Hugo Marifil están planificado una charla sobre la familia para dar término al mes de la familia. Todas estas iniciativas quieren dar cuenta de esta invitación a vivir con intensidad varios signos y gestos que permitan a la comunidad celebrar a las familias. Organizar las pastorales familiares en nuestras parroquias es una oportunidad para crecer y creer, para vivir y disfrutar la gracia de ser Iglesia, ¡familia de familias! Comunicaciones Pastoral Familiar Diocesana