Poner las experiencias de vida a la luz de la Palabra Divina

Miércoles 01 de Septiembre del 2021
• Para la celebración del Mes de la Biblia, el diácono Francisco Ferrada -encargado de la Pastoral de animación Bíblica de la Diócesis de Rancagua- invita a conocer el “Método de Lectura Popular de las Sagradas Escrituras. Cuenta que esta actividad ya la está llevando a cabo con los internos del Centro Penitenciario de Rancagua.

“¿Qué Dios hay como tú, que borra la falta y que perdona el crimen; que no se encierra para siempre en su enojo, sino que le gusta perdonar? Una vez más te compadecerás de nosotros pisoteando nuestras faltas. Tira pues al fondo del mar todos nuestros pecados.” (Miqueas 7, 18-19)

En este mes de septiembre, mes de la Biblia, abordaremos el “Método de Lectura Popular de las SS.EE.”, que se realiza de manera persistente en algunos módulos del Complejo Penitenciario de Rancagua. En realidad es una lectura de fe muy semejante a la lectura que hacían las primeras comunidades cristianas (Hch. 4,24-31). Así, estas mini comunidades, viven una experiencia en este contexto carcelario, cercana a lo que una familia implica, ya que comparten sus experiencias de vida a la Luz de la Palabra Divina.

Esta Palabra es reconocida y acogida por los internos, pues en su lectura y meditación encuentran esa luz a sus propias historias, sus dolores, angustias, soledad, penurias y para enfrentar el mundo violento que allí viven y que algunos han vivido toda su vida.

A partir de esta nueva relación entre vida y Biblia descubren una nueva forma de entender su historia y así la Escritura no se mira como un libro extraño e inalcanzable, que pertenece exclusivamente a lo eclesial y/o a algunos entendidos. Los miembros de estas comunidades, a través de sus lecturas “orantes, creyentes y vivenciales” se van familiarizando con los textos bíblicos y lo que era misterioso comienza a ser parte de la vida cotidiana: ¡Y junto a su Palabra, el mismo Dios está cerca” (Ef. 2,13).

Así, poco a poco, va surgiendo una nueva manera de encuentro con la Biblia y su interpretación, que no es de ninguna manera una lectura profesional, sino más bien una meditación sencilla y humilde, reflexionada a la luz de la esperanza, ya que en la Palabra Revelada encuentran al Dios de la vida que les consuela, les perdona, les acoge, les ama y viene a liberarles. (Is. 6, 1-2; Lc. 4,18)

El mensaje de Dios no se encuentra solo en la Biblia, sino también en la vida diaria. De ahí que el objetivo preponderante de este Método de Lectura Popular no es interpretar las Escrituras, sino más bien interpretar la propia vida con la ayuda de la Biblia desde la mirada que nos proporciona la fe, conviviendo día a día, esforzadamente, en un lugar muchas veces violento, con escasas instancias para que aún, privadas de libertad, estas personas puedan vivir de modo digno. De este modo, la Palabra de Dios se hace presente en este medio no como un libro que impone doctrina, sino más bien como la Buena Noticia que revela la experiencia sanadora, liberadora de Dios a cada uno. En esta experiencia no hay preguntas de pasado, delito, sentencias, crímenes, etc. Sólo existe el encuentro con el Resucitado que te invita a seguirle y te llama por tu nombre. Alguien podría decir que unirse a estos grupos es un modo de matar el tiempo o refugiarse con otros por conveniencia. ¿Quién lo sabe? Sólo Dios ve el corazón arrepentido y nosotros, siguiendo el llamado divino de “no juzgar” acompañamos con nuestra oración para que en las circunstancias que sean, el Espíritu rompa el corazón de piedra y lo transforme en uno de carne. (Ez. 36,26)

¿CÓMO OPERA LA LECTURA POPULAR DE LA VIDA”?

El Carmelita Holandés Fray Carlos Mesters es uno de los principales exégetas bíblicos del método crítico y señala cómo él y nosotros podemos realizar en nuestras comunidades (y en este caso con personas privadas de libertad) una lectura “popular” de las SS.EE. enumerando los siguientes pasos:

  1. Deben realizarse en modo grupal.
  2. Cada uno es libre de interpretar la lectura de acuerdo a sus conocimientos y sensibilidades propias.
  3. Se inician invocando al Espíritu Santo ya que es una lectura Espiritual.
  4. Los participantes van leyendo el texto uno a uno.
  5. Responden a la pregunta: ¿Qué es aquello que más les gustó?
  6. Se busca la opinión de todos entendiendo que todas ellas tienen el mismo valor e importancia.
  7. Finalmente esta lectura es una instancia para percibir dónde está Dios en cada vida.

Se puede constatar que la Lectura Popular de la Biblia es un método sencillo pero a la vez muy significativo para la vida del creyente, de aquel que quizás a fuerza de la caída se encuentra con el Maestro y no sabe cómo hacerlo. Y no lo hace solo, lo hace junto a una improvisada comunidad, familia cristiana que le recibe y que juntos hacen vida de Iglesia en cantos, celebraciones, oraciones, construcción de altares y lugares de culto con lo que tienen a mano, acompañamiento, recibimiento al que llega, etc. Toda inspiración del Espíritu de Dios que les conduce en las Palabras del Hijo, a este Padre que no te abandona cuando en ti está la intención de volver a Él.

Esto es más que una religiosidad popular o una mera santería. Es una experiencia comunitaria de encuentro con Dios a través de la Sagrada Escritura. Ahí, frente o en medio de un altar, entre dolores, abandono o desesperanza, diariamente en algunos módulos de la cárcel de Rancagua, hay internos que se reúnen y en esta “Lectura Popular de la Biblia” encuentran a aquel que llama a quienes están cansados y agobiados (Mt. 11,28)

Finalmente, al igual que el hermano del Hijo Pródigo, más de alguno podrá pensar que ese, que ahora sufre, se lo buscó y no merece la compasión del Padre. Bueno, la respuesta a ello no la entrego yo, sino el mismo Jesús: “Hijo, tú estás siempre conmigo y todo lo mío es tuyo. En cambio tu hermano que estaba muerto ha vuelto a la vida”. (Lc. 15,31)

 

Diácono Francisco Ferrada Mendoza

Capellán Pastoral  Penitenciaria

C.P. Rancagua

Diócesis de la Santa Cruz de Rancagua - Chile